Lucina’s Tortillas

With two shoots under my belt and flurries swirling towards my windshield, I darted up Rt. 11 on the brink of flight. Running late. As usual. A text came through: “Take your time. Latinos are an hour late for everything. No worries.” Well ok then. The text was from Anneke, my former teacher, current coworker, friend, professional spreader-of-joy…and, today, the interpreter. Anneke arranged this particular shoot after I did a call for tortilla chip makers on my photography page as part of my year-long Celebrating Life series. Being the connector that she is, she worked her magic and even agreed to come along. For this shoot, we were celebrating National Tortilla Chip Day by making homemade tortillas in the Cardoso household. Not chips…but hey, it’s my series so I can bend the rules, yeah?

When Lucina opened her kitchen door to greet us with a warm hug and a smile, a sense of comfort came over me. She was wearing a pink pearl-button apron that made her feel like family. My grandmother (Nanny) had variations of this apron for every day of the week. And just like Lucina, she wore it as a uniform of sorts for her day-to-day living.  As I stepped into the kitchen a wave of bakery-esque sweetness smacked me in the face: freshly made cinnamon biscuits. Aw lawdy. Just hangin’ out in that blue bowl on the table like it was their job. I was immediately drawn to this unintentional still-life basking in the natural light. I swear though, in the half a moment it took me to press my shutter button, Lucina was elbow deep in a bowl of Maseca, flour and water.

Habiendo completado ya dos sesiones fotográficas, que realmente es un día completo de trabajo en sí, iba volando por la ruta 11 con poquito de nieve cayendo en el parabrisas.  Iba a llegar tarde para la tercera cita a las 11:30.  Tarde.  Como siempre.  Entonces, recibí este mensaje de texto: “Toma tu tiempo.  Todo empieza una hora tarde para los latinos.  No te preocupes.”  Bueno, pues.  El mensaje era de Anneke, mi profesora de la prepa, actual compañera de trabajo, amiga, y profesional repartidora de alegría… y, hoy, intérprete.  Anneke coordinó esta sesión fotográfica después de que yo anuncié en mi sitio web de fotografía que buscaba a una persona que hiciera tostadas como parte de mi proyecto “Celebrando La Vida.”  Anneke arregló esta sesión fotográfica.  Siendo la que sabe contactar con todos, hizo su mágia y hasta aceptó acompañarme.  Para esta sesión fotográfica, celebramos “El Día Nacional de las Tostadas” haciendo tortillas de maíz en la casa de Los Cardoso.  No fueron tostadas, pero es mi proyecto y yo puedo manipular las reglas, ¿no?

Cuando Lucina abrió la puerta de la cocina para saludarnos con un abrazo cariñoso y una sonrisa, me sentí inmediatamente cómoda y a gusto.  Llevaba un mandíl rosado con botones brillosos que me hizo sentir como si fuéramos familiares.  Mi abuelita, (Nanny) llevaba mandiles semejantes a éste. Ella tenía un gran surtido y uno para cada día de la semana.  Y, así como Lucina, lo llevaba como algún tipo de uniforme para su rutina diaria.  Al entrar la cocina, me llegó a la nariz un aroma dulce de pan horneado: gorditas de trigo.  ¡Ay Dios!  Allí, no más estaban en el plato hondo azul, tapadas con una servilleta como si su único trabajo fuera existir. Inmediatamente me llamaron la atención en toda su belleza y bajo la luz natural.  Juro que en el segundito que me tomó sacar una foto de las gorditas, Doña Lucina estaba hasta los codos en la masa.
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brandy somers tortilla34 IMG_6681 IMG_6680 brandy somers tortilla05 brandy somers tortilla06 brandy somers tortilla03brandy somers tortilla08 brandy somers tortilla09Not a utensil in sight. Just Lucina’s experienced hands, a counter top and a green bowl. She poured water over the Maseca and flour until it just felt right and continued to knead the dough until it was a plump lump ready to have lots of little corn tortilla babies. Next she went through a prep ritual of laying a hand-crocheted cloth on the table (aka hot, airborne tortilla landing strip), pulling out the iron tortilla press, and lighting the gas range with a yellow Bic® (another thing my Nanny did). The woman knows her way around the kitchen, to say the least. Lucina has raised three children who have grown to love her cooking and they all come back home to Ma, eager to enjoy her made-with-love tortillas.

No había ningún utensilio a la vista.  Sólo las manos expertas de Lucina, un mostrador y un plato hondo verde.  Echó agua sobre la Maseca y un poco de harina hasta que la masa se sintió correcta y la siguió amasando la masa hasta que se transformó en una pequeña montaña perfecta de masa lista para hacerse tortillitas.  A esto le siguió un ritual de preparativos que incluyó poner una servilleta para recibir las tortillas recién hechas en la mesa (también conocida como una pista de aterrizaje para las tortillas calientes), sacar la prensa, y prender la estufa con un encendedor amarillo Bic® (igualito al de mi abuelita, Nanny).  Esta mujer sí conoce bien su cocina.  Lucina tiene tres hijos a quienes les encanta su cocina y vuelven a veces a la cocina de su Ma, para comer sus tortillas amorosas recién hechas.
brandy somers tortilla10 brandy somers tortilla13 brandy somers tortilla11 brandy somers tortilla12brandy somers tortilla17 brandy somers tortilla20 brandy somers tortilla21 brandy somers tortilla22 brandy somers tortilla23 brandy somers tortilla24 brandy somers tortilla25 brandy somers tortilla27 brandy somers tortilla18I observed Lucina’s painstaking repetitiveness: pull, pat, roll, place, press, removed, put on the griddle, wait…wait for it…turn it!, wait…watch it become a balloon, remove, frisbee throw that sucker onto the pretty little cloth. Sounds easy enough, right? She let me have a go at it and I had directions coming at me in English and Spanish and like a child, all I really wanted to do was toss tortillas around the room! The tortilla I made had a hole in it. Ah well. Here I am 32 years old, making hole-y tortillas when Lucina was hauling water from a nearby natural spring in El Dormido, Mexico to make tortillas with her nine siblings at the age of seven. 7! And on this particular day, I was just a fly on the wall for something she concocts 2-3 times each week. On top of working a full-time job and cooking other full blown meals for her family. Impressed.

Observé la repetición meticulosa de las acciones de Lucina:  agarrar, arrollar, colocar, aplastar, remover, poner en el comal, esperar…esperar un poquito más… ¡voltearla!, esperar…  esperar hasta que se haga una almohadita, removerla, y tirarla como un disco volador en la servilletita.  Parece fácil, ¿no?  Me invitó a tratar de hacer una, y las instrucciones me llegaban al oído a la vez en inglés y español, y como una niña, ¡lo único que quería hacer era echar las tortillas calientas por todas partes!  La tortilla que hice tenía un hueco.  Ah, pues.  Aquí estoy yo, con 32 años, haciendo tortillas con huecos, mientras Lucina, a la edad de siete años acarreaba agua de un manantial en El Dormido, Guanajuato, México para hacer tortillas para sus nueve hermanitos.  ¡A los 7 años!  Y en este día que la visité, yo no más era una mosca en la pared observando algo que ella hace dos o tres veces a la semana.  Además, trabaja a jornada completa y prepara comidas caseras para su familia.  Impresionante.
brandy somers tortilla16brandy somers tortilla26brandy somers tortilla28 brandy somers tortilla31brandy somers tortilla37When one tortilla was on the griddle, the next one was on deck. When one tortilla was complete, the next one was on the griddle. Over. And over. And over again. Until the plump lump was gone. There must be some peace in a routine like this. Some predictability and appreciation for something tried and true. A familiarity in the dough. The kind that connects you to your past through your hands that were once so young and inexperienced. A connection that carries over to the people you feed and love.

Mientras una tortilla se calentaba en el comal, la próxima estaba esperando su turno.  Cuando una estaba completa, la siguiente estaba en el comal.  Una y otra vez.  Y otra vez.  Hasta que la montaña de masa se hizo montañita y desapareció completamente.  Ha de haber un sentido paz en una rutina así.  Alguna previsibilidad y reconocimiento para algo comprobado. Una familiaridad con la masa.  Del tipo que te conecta con el pasado por las manos que antes eran jóvenes y carecían de experiencia.  Un vínculo que se comunica a los que alimentas y a quienes quieres.
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By the time Lucina finished her batch of homemade corn tortillas and wiped every last crumb off the counter (just like Nanny would have), I had surely worked off the cinnamon biscuit I devoured upon arrival. As quick as my stomach grumbled, the spices of warming mole drifted up my nostrils. I couldn’t list all the ingredients if I tried but there was mention of bananas and chocolate and cloves and …almonds(?) and pork. Anneke and I sat by the window and drooled over the bowl of mole and rice Lucina had prepared for us. We wasted no time picking up a tortilla shaped utensil and scooping that goodness into our mouths. What a lovely way to spend a cold February morning.

Para cuando Lucina había terminado de hacer sus tortillas de maíz y limpiado hasta la última miga del mostrador (exactamente igual a lo que hubiera hecho mi abuelita), seguramente yo había quemado las calorías de la gordita de trigo que me comí al llegar.  Cuando empezó a rugirme la panza, el aroma de un mole calentando llegó a mi nariz.  No podría hacer una lista de todos los ingredientes si intentara, pero oí mencionar una banana, chocolate, clavo, almendras, y cacahuete (?) y carne de cerdo. Anneke y yo nos sentamos junto a la ventana y anticipamos con gusto un plato de mole, carne de cerdo, y arroz que nos preparó Lucina.  No perdimos ni un momento antes de agarrar una tortilla y servirnos todo lo sabroso frente  a nosotras.  ¡Qué linda manera de pasar una mañana fría en febrero!
brandy somers tortilla33brandy somers tortilla40 brandy somers tortilla41brandy somers tortilla52brandy somers tortilla49IMG_6902collage brandy somers tortilla55 brandy somers tortilla54 brandy somers tortilla07 brandy somers tortilla42 brandy somers tortilla43brandy somers tortilla46 brandy somers tortilla45 brandy somers tortilla44brandy somers tortilla35

It seems that when I follow my passion, my grandmother says hello. “Hey, Birrrdieee.” I can just hear her…plain as day. On this chilly morning, Nanny said hello to me through Lucina. Through her pink apron, her yellow Bic lighter, that lacy white table cloth, her joy in a clean home and her insistence on feeding me until I pop. To Lucina: muchas gracias por un día muy especial.

Me parece que cuando sigo mi pasión, mi abuelita me dice “hola.”  “Hola, Pajarrrrritaaa.”  Puedo oírla… en pleno día.  Esta mañana fría, mi abuelita, Nanny, me saludó por medio de Lucina.  A través de su mandíl rosado, su encendedor amarillo Bic, ese mantel blanco tejido, su placer en mantener un hogar limpio  y su forma de insistir que comiera hasta más no poder.  A Lucina:  “¡Muchas gracias por un día muy especial!”

Read more about my Celebrating Life Series here! and here (pg 7)! And check out January’s Celebrating Life post on National Pie Day here!

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6 thoughts on “Lucina’s Tortillas

    • It’s a beautiful story and reminded me of all the warm memories of growing up with my Mexican grandparents in Woodside, NY. Thank you for sharing.

  1. Pingback: Beau Knows…Ravioli | Friendly City Lens

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